Una alternativa natural a las típicas hamacas de bebé convertible en columpio

Uno de los objetivos  que teníamos en mente al crear Marabico era compartir con otros padres nuestros descubrimientos de productos de bebés o costumbres que encontramos al viajar por el mundo. Uno de ellos  fueron las hamacas colgantes. Las hemos visto en Sudamérica y en Europa Central, utilizándolas como entretenimiento, con fines terapéuticos y como una alternativa a la hamaca-silla que solemos encontrar en las tiendas.
Según los estudios, el movimiento en todas las direcciones por estar suspendido, tiene beneficios para el bebé, como son, aliviar los cólicos, tranquilizarlos y ayudarles a dormir más y mejor durante su descanso diurno. ¿A qué mamá no le suena eso genial?
Se utilizan desde el nacimiento, pues al estar envueltos, en suspensión en el aire por  un único punto así como el suave balanceo que imita la placentera sensación de estar en el útero materno.
Esta similitud ayuda a tranquilizar los bebés y como afirman los científicos, el movimiento circular en todas las direcciones favorece el correcto desarrollo del bebé al estimular sus sentidos. En algunos países (lo hemos visto en Alemania y en Hungría) las hamacas colgantes se utilizan con fines terapéuticos especialmente para bebés prematuros.
Mara en el columpio
Vimos muchos modelos, pero el que más nos convenció, y de hecho es la que tenemos en casa es la hamaca-columpio colgante Adamo. Porque en Marabico nos gustan las cosas prácticas y polivalentes... Una hamaca colgante que se convierte en columpio cuando nuestro hijo será capaz de sentarse. Se ajustan unas cuerdas, se eleva la cabecera, se abren unos agujeros para las piernas y ya está listo para la diversión. Hasta los 15 kg, aproximadamente a los 3 años se puede utilizar. Ahorramos espacio por no tener que comprar otro trasto más (y guardar el anterior) y un artículo que sirve durante 3 años es todo un lujo en este mundo de usar y tirar. 
Otra cosa que nos convenció fue el material empleado. Madera natural sin tratamiento químico y algodón. Y la empresa que las fabrica de manera artesanal (eso sí, cumpliendo la normativa europea exigida) una empresa pequeña, familiar, fundado por unos padres ingeniosos... Cómo nos suele gustar en Marabico. La hamaca-columpio se descuelga con un movimiento si no estamos utilizándolo, cosa que agradecemos los que vivimos en pisos pequeños.

Al principio sirvió para que nuestra hija se tranquilizara, acurrucada en la hamaca, algunas veces en el exterior, colgada en un árbol. Ahora, que ya es un terremoto, le encanta saltar (hemos añadido el muelle que se puede comprar cómo complemento) y balancearse en el columpio mientras nosotros, los padres, tenemos 10 minutos de libertad...

Podrás encontrar más información sobre la hamaca columpio colgante Adamo en Marabico, pinchando en el siguiente enlace: Hamaca columpio colgante Adamo
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